viernes, 7 de septiembre de 2007

Sanación Crística, conciencia de perfección

CRISTO:
En griego el término significa ungido; desde el punto de vista de la evolución cósmica, se refiere a la conciencia que expresa la esencia de las leyes universales. La vida crística es la aplicación y la vivencia correcta de esas leyes.
En la actual civilización, ese nombre tomó connotaciones sectarias e ideológicas distantes de su acepción genuina. Cristo es el nombre dado también a una Entidad de alta evolución que, por intermedio de Jesús, expresó la energía del Segundo Rayo Cósmico en la faz de la tierra. Pero con mayor frecuencia el término se refiere a la energía en sí, y no a esa entidad que la manifestó. Como consciencia representa la realización divina que, un día, la humanidad entera alcanzará.
Como Avatar se reveló por medio de diversos instructores que, en el transcurso de las épocas, vinieron al plano físico para conducir al hombre por la senda espiritual.
Cristo es energía cósmica de unificación, y no un individuo, está en todos y se expresa con libertad en quienes preanuncian etapas futuras del perfeccionamiento del género humano. Es la síntesis de la vibración del centro del sistema solar, el sol espiritual, vibración que por sus características de atracción ayuda a conducir el universo creado al Origen. Todos los que personifican esa energía inmaterial y sublime pueden ser llamados crísticos. La expresión auténtica de la energía crística, el amor-sabiduría en los niveles concretos del planeta, significa un avance del cosmos entero.
No obstante innumerables aspectos suyos aún son desconocidos para la humanidad de la superficie de la tierra, esto se debe, en parte, a que pocos individuos se relacionan con dicha energía de manera impersonal. En este sistema solar la energía crística sintetiza a las demás, está presente en todo su ámbito y es la vía de realización de los seres, sin embargo, tiene que ser despertada, dinamizada e irradiada. Cuanto más el ser humano se aproxima al núcleo interno, más penetra en esa energía y más es utilizado por ella como canal de expresión.

La energía crística no es, por lo tanto, exclusividad de sectas o religiones y tampoco puede ser explicada. Para conocerla el hombre debe recorrer la senda de la entrega al yo supremo y dejarse impregnar por su esencia de amor. Esa energía es la que consuma la verdadera transformación de la consciencia, todo lo que el individuo debe hacer es no colocar obstáculos a su actuación y, por el contrario, facilitarla cultivando el despojamiento y el desapego, pues ella trabaja para liberarlo de las ilusiones del mundo formal: es el camino, la verdad y la vida.
La energía crística lo ayuda a trascender el ego y lo lleva a estados más amplios. El espíritu crístico es síntesis; es la cualidad de la consciencia de la Jerarquía Planetaria y la nota que la sintoniza con el propósito solar.
Como consecuencia de la manifestación de esa energía de un modo bastante avanzado y perfeccionado, a través de un ser encarnado hace dos mil años, la estructura planetaria se modificó fundamentalmente. Las posibilidades de contactos internos, la evolución del alma y el despertar monádico aumentaron en la raza humana de la superficie terrestre después de esa irradiación en los planos concretos. Y, si entendemos la cura como implantación, en la forma de la vibración correspondientes a la idea que dio origen (sea esa forma los cuerpos de un hombre, una célula o un átomo material) la energía crística puede ser considerada curativa, pues es mediadora entre el patrón arquetípico y el mundo exterior.
Cuando Cristo se manifestó en Jesús, no sólo lo hizo en aquel ser, sino también con gran potencia, aunque en menor grado, en los Apóstoles. Estos llegaron a curar y a expurgar fuerzas involutivas del aura de algunos individuos, incluso mientras Jesús estaba encarnado. La energía crística determina la tonalidad de la vibración de este sistema solar y de todos los cuerpos que forman parte de él, pero sin limitarse a ese ámbito.
La sublime interacción de Cristo y Jesús contiene las claves de la unión del hombre con la esencia de la vida, que él denominó Padre, y constituye un referente para su actual realización. Esta interacción no fue revelada totalmente, excepto a ciertos Iniciados, en los planos internos.
No obstante ahora, con los impulsos que trae la transición planetaria y con la consumación de la fase comenzada hace más de veinte siglos, caen muchos velos y puede concretarse la aproximación de la humanidad a la Jerarquía, de una manera inédita en la historia de la Tierra.-
Trigueirinho

1 comentario:

Anónimo dijo...

lo hice y me sirvio