Astrología.
Como se elabora su lenguaje
Luego de muchos años de investigación estadística, (y podemos suponer que el fruto de ésta fue pasado de maestro a discípulo, para ser continuado a través de varias generaciones), los humanos descubrieron que la posición de los astros en el cielo y su movimiento, se correspondía con determinadas situaciones en la tierra, (en luna llena, crece la marea, por ej.).
Esas primeras observaciones, eran utilizadas para fines prácticos, ( hay un tiempo para cultivar y otro para cosechar, y no al revés), y a medida que la investigación se desarrollaba, se fueron encontrando paralelismos más sutiles.
Se dividió el cielo en 12 sectores, llamados casas, que se remiten a 12 áreas de experiencia y se corresponden a los 12 signos del zodíaco. Los planetas (incluimos al sol y la luna) representan funciones del sistema solar y tienen cierta cualidad energética. Estos circulan en su rotación a través de ese espacio (siempre desde la perspectiva de la tierra) y atraviesan estas casas y signos.
El paradigma astrológico dice que el universo es holográfico, y que cada parte del mismo representa a la totalidad, por eso, en el momento de nacimiento de una persona (o un país, o un evento) se lee la posición de los astros en el cielo como un mapa de ese ser.
La ubicación de cada planeta en casa y signo permite conocer internamente (reacción psíquica, arquetipo al cual corresponde) y externamente (acontecimientos, personas que lo rodean, etc.) como está constituido el sujeto.
A su vez, la relación de los planetas entre sí, es decir, de las funciones entre sí; según su posición, dan otro nivel de lectura. El movimiento de ellos en el tiempo da lugar a los ciclos, que representan el desarrollo de esas características natales.
También varió en el tiempo la interpretación de esas lecturas. Antes se creía que el planeta influía sobre nosotros. Hoy hemos aprendido algunas cosas más.
Freud nos hablo del inconsciente personal, y de cómo sucesos en la infancia pueden dejar grabados en nosotros respuestas mecánicas, sin participación de la razón.
Jung desarrolla luego el inconsciente colectivo, gracias al cual respondemos a patrones comunes de la psiquis de la humanidad en su conjunto, independientemente de la historia personal.
En tercer lugar, hay patrones a los que respondemos en tanto materia viviente, que van más allá de lo psíquico, o son previos a él.
Entonces, las posiciones de los astros en el cielo, antes que influir en nosotros, marca la energía que tenemos, y por ende, el modo en que respondemos a estos patrones.
Las respuestas y reacciones de este cuerpo, esta mente y estas emociones que somos (al entramado energético de nacimiento, su posterior desarrollo, y a los patrones arquetípicos de base); es parte de la información que se puede obtener de la astrología, desde la mirada del yo personal.
El otro aporte significativo, es la visión de la unidad de todas las cosas, del universo como un conglomerado de energía con diferenciaciones (nosotros) que se observan a sí mismos.
Si aceptamos la percepción de que en cada parte está la totalidad, ésta se observa a sí misma. Las estrellas se miran a sí mismas descubriéndose como un solo ser.
Leandro Ibañez.
Astrólogo. Instructor de Yoga.
ibanezleandro@hotmail.com