Te escribimos a vos, aliado del alma para quien nuestro corazón no tiene secretos y a vos, aparente desconocido por habernos comunicado de alma a alma, a través del blog.-
Le escribimos a los que se fueron, a los que partieron para decirles que entendemos el cambio de plano, lugar o tarea pero los extrañamos: que le vamos a hacer, somos humanos. Y les damos la bienvenida a los que llegan con su bagaje nuevo, iluminando de amor sabiduría, los espacios vacantes,
Le damos la bienvenida a los delirantes como nosotros que todavía sueñan con la unión universal y a los que no sueñan porque en la nada también está la creación divina.-
Le damos la bienvenida a los que cantan loas con nosotros para atraer pájaros en las ventanas de los que no cantan o no saben orar
Le damos la bienvenida a nuestros compinches para que nos sigamos riendo con legítimos chistes tontos porque la risa abre surcos de luz; se refleja en los espejos cósmicos y vuelve al corazón de los apartados.
Le damos la bienvenida a los bellos durmientes, príncipes o princesas para poder besarlos con el aliento de vida y puedan despertar.
Les escribimos a los que como nosotros danzan al ritmo de la naturaleza y a los contemplativos que reconocen la presencia divina en todos los reinos
Le damos la bienvenida a los que se juegan y atreven, pensando que la vida es movimiento y a los inertes porque necesitan que los empujen
Le damos la bienvenida a los discapacitados que aun no descubrieron sus capacidades diferentes y a los que viven en desgracia por falta de gracia.
Le damos simplemente la bienvenida porque pertenecen a nuestra especie, la bendita raza humana con aciertos y desaciertos, con tantos intentos de salvarla como destruirla.
Porque somos así ... contradictorios, duales y absolutistas, aliados y enemigos. Una raza que necesita caínes y abeles para evolucionar y no puede existir el uno sin el otro.
Recién después, cuando se fundan agotados el dragón y el guerrero, vendrá la transformación y acontecerá el águila volando hacia la libertad.
Nos comunicamos para que nos dejemos de juzgar y cada uno haga la tarea que eligió sin medias tintas, comprometiéndose, recordando lo que el maestro dijo: “vomitaré a los tibios”.
Le damos la bienvenida a los humildes, porque aquietan nuestra vanidad. A los que pese a todo perseveran, porque nos motivan para seguir adelante. A los dignos, en cuyos espejos podemos reflejarnos. A los de luz pobre, porque nos reafirman la tarea por oposición. A los puros de corazón porque son los pilares que nos sostienen en la caridad, la esperanza y la fé.
En nombre de nuestro preciado Ser bendecimos este maravilloso encuentro.-