Un maestro del Sistema Usui de Reiki es aquel que está comprometido con los principios que legara el Dr. Usui: alegría; honradez; obediencia y gratitud. Que vive en común-unión con el amor incondicional, porque dar y recibir es lo mismo.
No es un maestro espiritual, es alguien que conduce una técnica con orientación espiritual. Y el permanente trabajo con esa técnica, aplicándosela a sí mismo y a los demás, puede conducirlo a ser un referente espiritual.
Sólo se puede pregonar lo que se conoce, recién se adquiere el conocimiento con la aplicación.
Es una persona que tiene un linaje acreditado en línea directa con los maestros fundadores del sistema: Dr. Mikao Usui; Dr. Chujiro Hayashi y Sra. Hawayo Takata; y a cumplido con los principios básicos del mismo en sus tres niveles.
Para comprender que es un linaje espiritual se lo puede comparar con las congregaciones religiosas de los Franciscanos y las Claretianas, quienes se diferenciaron de las otras órdenes, por estar alineados con la filosofía de vida “voto de pobreza”, que les impartieran los creadores de las órdenes respectivas San Francisco y Santa Clara de Asís.
Al respecto dice P. Mariel:
“ Podrías cantar la misa como un canónigo, recitar el zeikr como un sufí, recolectar el jugo de la soma como un brahmán, evocar al ángel Anael como un mago; no seréis, sin embargo, ni sacerdote, ni sufí, ni brahmán, ni mago si os falta lo esencial: la transmisión de poderes. Cada celebrante debe ser el anillo de una cadena. Es necesario que en el curso del rito la influencia pase del maestro al discípulo. Sin transmisión iniciática no hay rito propiamente dicho. La transmisión ha de ser directa, efectiva. Es necesario que el iniciador está en contacto corporal con el iniciado”.
El Sistema Usui es de transmisión oral e iniciático, y el maestro actúa como iniciante o mediador para que el discípulo acceda a planos superiores de conciencia. Es un encuentro entre el discípulo y la energía de vida universal, siendo el Maestro el puente para que esto ocurra.
El Maestro se constituye, entonces, en el punto de partida de un iniciado. A partir de ese momento la iniciación marcará un camino interno y personal que cada postulante deberá recorrer por sí mismo.
El iniciado también podrá requerir a su Maestro como apoyatura en ese camino, y la obligación de éste es guiarlo desde su propia experiencia. De aquí la importancia de la preparación previa del Maestro antes de ser iniciado como tal.
Durante el Primer Nivel realiza cuatro sintonías o iniciaciones, las que deben hacerse con un lapso mínimo de cuatro horas y un máximo de veinticuatro entre una y otra, para no interrumpir el flujo energético y consolidar las pautas de orden. De aquí surge la obligatoriedad de que este sistema deba ser transmitido en forma de seminario. Sólo las cuatro sintonías habilitan al practicante como canal de la Energía Vital Universal.
Es responsabilidad del Maestro cumplir con este requisito, enseñando también los tratamientos a uno mismo y a otros, los cuales deberán ser practicados; de esta manera el alumno obtendrá una experiencia vivencial, comprobando tanto él, como el grupo, el funcionamiento del Sistema.
En el seminario de Segundo Nivel transmite la información de tres de los cuatro símbolos pertenecientes al Sistema Usui de Armonización Natural y su correspondiente iniciación. Puede realizarse en dos días consecutivos o no, debido a que la iniciación requiere de un solo paso, conteniendo la práctica vivencial correspondiente.
En el Tercer Nivel el Maestro tendrá encuentros semanales con el discípulo, invitándolo también a asistirlo en sus seminarios. Este proceso no debe ser menor a un año; lo que dará la posibilidad al postulante de reconocer si es su vocación o no, y al Maestro le permitirá observar su desarrollo espiritual, para transmitirle la forma de iniciar en Reiki a otras personas.
Todo Maestro es una referencia válida, ya que su evolución se basa en la asimilación de los principios espirituales del Dr. Usui.
Un Maestro es, entonces, la flecha que señala el camino, pero no es el camino en sí mismo.
Antiguo texto del budismo zen
El maestro, en el arte de la vida, no distingue mucho entre su trabajo y su juego; su trabajo y su ocio; su mente y su cuerpo; su educación y su recreación; su amor y su religión; apenas distingue cuál es cuál.
Simplemente percibe su visión de la excelencia en todo lo que hace, dejando que otros decidan si está jugando o trabajando. A sus propios ojos siempre está haciendo las dos cosas”
Norma Bernués
Maestra Tradicional de Reiki
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