Así como hay vida después de la muerte, hay vida antes de nacer.
La muerte y el nacimiento son simplemente pasos que separan la vida de la vida.
El ser debe atravesarlos sin miedo para realizar una experiencia de aprendizaje y crecimiento en cada etapa.
Tanto el nacido como el nonato se resisten al cambio, porque en el caso del primero su ego no quiere despojarse de la vestidura física- mental- emocional y dejar de ser materia; y en el caso del segundo su alma no quiere vestirse con un traje físico- mental- emocional y dejar de ser espíritu.
En esa transición, por la resistencia de ambos, el paso se transforma en traumático y doloroso.
Nacer y morir es lo mismo, no puede estar lo uno sin el otro, son dos caras de la misma moneda, así como cuando muere el día nace la noche, cuando muere la noche nace el día.
El hombre encarnado es limitado y temporal. Viene para aplicar en la materia sus conocimientos, revertir errores y ampliar el campo de conciencia en función de su evolución.
El hombre nace sin memoria para que no especule con los recuerdos de vidas pasadas. La aparente separación del espíritu lo hace aferrase al ego, porque cree que es lo único que tiene.
Las imágenes materiales adquiridas intentarán alejarlo cada vez más de su esencia para que desista de la misión.
Sin embargo el alma le manda muchos impulsos para que recuerde. Se presentan a modo de señales o de pruebas.
Experimentar con la materia, es una tarea muy difícil. Se requiere de mucha firmeza y coraje para no involucrarse con la densidad que ella contiene.
El retorno al origen es posible. Requiere decisión, renuncia, fortaleza y perseverancia.
Dicho así parece fácil, pero ¿cómo hacerlo?
Primero tomando la decisión de querer volver. Sin nuestro consentimiento interno, no hay curso, terapia o tren que nos lleve a destino “no busquemos afuera lo que tenemos adentro”.
Segundo, renunciar al ego por el interés del brillo personal (la otra cara de la humildad), porque nos separa del espíritu.
Después, erradicar los miedos (la cara opuesta del amor), porque nos impide avanzar.
Luego desterrar la culpa (la cara opuesta de la sabiduría), porque nos condena, alejándonos de la ley de causa y efecto.
Fortalecer nuestros valores genuinos, sin que nos importe la opinión de los demás (la otra cara de la esclavitud).
Perseverar en la impecabilidad de nuestros actos pidiendo asistencia a las jerarquías celestiales (la otra cara de la soberbia).
La vida en unión a los planos superiores es el poder que cura.
Quien despertó en conciencia está vivo y entró en los portales de la eternidad.
Quien no despertó estará muerto por los siglos de los siglos, hasta que despierte.
El milagro de la resurrección de Lázaro no fue su resurrección, sino que despertó en conciencia. Por eso no hace falta morir para volver a casa, sólo despertar.-
Norma Bernués
Maestra Tradicional de Reiki
1 comentario:
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