El TAI-CHI-ZEN es la expresión de la Vida en su Movimiento Primordial, donde el equilibrio y la Armonía Original aún se mantienen. Es la expresión práctica de una filosofía muy antigua, la del taoísmo que fusionada en el siglo VI de nuestra era, con el Budismo Chan nace una de las mas bellas y profundas sabidurías de la humanidad: el ZEN. El término tao signli1ca "vía, camino", más ampliamente sentido, tanto de percepción de los sentidos, como de algo sentido (con "razón" de ser o un por qué) y como "en tal sentido", dirección o destino, indicando el principio del movimiento que subyace en cada proceso natural; movimiento interno no mecánico, flujo vital y continuo que forma el tejido mismo de la realidad.
El elemento dinámico del tao es debido a la alternancia de dos fuerzas opuestas complementarias: yin (principio femenino receptivo, frío) y yang (principio activo masculino, cálido) cuyas acciones combinadas preceden a los cambios de todo el universo.
El tao constituye el elemento primordial en el cual necesitamos consustanciarnos con abandono para huir de las limitaciones que ocasionan esta contrariedad y nos proporciona el tal-chi como un vehículo, como un medio para transitar armónicamente este camino que de lo mas profundo de nuestra naturaleza hasta lo supremo último trastoca nuestra cotidiana realidad, brindándonos la confirmación sensitiva de una experiencia: la de la Conciencia, la de la Verdad.
Se trata de elevar integralmente nuestra calidad de vida, nuestra humanidad a través de la práctica armonizadora de! tal-chi. Que en su forma externa se manifiesta en una continua sucesión de movimientos lentos, suaves y circulares regidos por la mente y coordinados por la respiración, sin alternancias circulatorias ni nerviosas.
Estos movimientos tienen como fin el conseguir equilibrio, armonía y larga vida, conservando la salud mental y tísica hacia su experiencia culmine: La meditación.
Por todo esto y más el tai-chi representa una aproximación excepcional al tema de la salud psicofísica y de la dimensión ecológica del ser humano; pues el sistema taoista se basa en la noción de orden natural, y los seres humanos, al ser naturaleza misma estamos Inmersos en este orden: No obstante ello, somos el único ser viviente que puede separarse de este orden, y extrañamente lo hacemos más y más, a medida que nuestra civilización progresa y artifícializamos nuestras vidas.
En china, desde siempre, los médicos y filósofos taoístas han Individualizado en estas tendencias a la no integración en el gran todo, el principal motivo del sufrimiento humano.
Como consecuencia de ello han considerado una estrecha relación entre una cerrada percepción de la realidad tanto interna como externa del ser civilizado y una excesiva y confusa actividad mental, pues cuanto más la mente se cierra en el círculo del pensamiento más turbia y superficial se dispone la percepción de l~ realidad.
Esta posición, lejos de ser una condena a la actividad Intelectual, es una condena a la tiranía que el pensamiento· ejerce cuando pierde la relación orgánica, sensitiva y verdaderamente espiritual con la naturaleza humana.
Por ello para los taoístas no se concibe lograr una armonía con algo que no se percibe plenamente, y... ¿Cómo llegar a una percepción auténtica de la realidad, si la mente es incapaz de estabilizarse en un estado de quieta receptividad, en un punto neutro, central, entre los opuestos males de una opaca pasividad que no se ve nada y de la exaltación que ve sólo aquello que quiere ver? ...
La respuesta taoísta es muy simple: wu-wei, que quiere decir no hacer. Dentro de la lógica taoísta no es una invitación a la pasividad ni un rechazo a la vida, sino: abstención de actividad compulsiva contra la naturaleza. En definitiva, practicando cotidianamente tal-chi internalizamos un mecanismo de respiración profunda, ritmada, moviéndonos y a la vez manteniéndonos receptivos, relajados, donde nuestros sentidos se agudizan, la mente se aclara y nuestro verdadero Ser surge, comprendiendo que el tal-chi es una invitación de la naturaleza, de lo mejor de nosotros mismos para reencontrar el equilibrio, la armonía fuente inagotable de nuestra prapl2. salud, pero fundamentalmente para certificamos que la vida podría ser un arte y Tai-chi un vehículo para llegar a la realización de esa experiencia. Por ello decimos que el tal-chi es un arte, "un arte de vivir·'
Al entrenar la energía vital comprobamos que cada uno de nosotros hace verdadera civilización cuando regenera la sensibilidad especial del momento de la creación. De lo contrario, repetimos la tensión del sufrimiento y del dolor continua.l1do con un estilo de vida compulsivo donde la energía se acaba y comienza el ·estrés -. Con la apertura del -Rincón del Silencio, en 1092, se Introduce a la Argentina el Tai-Chi-Zen, del maestro Peter Yang, transmitiendo la experiencia consciente de principios fundamentales que están más acá del tecnicismo y de las formas. Daniel H. Varela es discípulo directo del Maestro Peter Yang de Shangtung (China).
En los doce años que estuvo en Europa introdujo el Tai-Chi del Maestro en Italia y Suiza, fundando la Asociación Tai-Chi-Zen de Zurich. En 1990, luego de 10 años de práctica, fue certificado por su maestro para ser instructor de esta disciplina. En octubre de 2000, cumplió 20 años de práctica ininterrumpida y 15 como instructor, fruto de su compromiso y devoción hacia la Via de los hombres, en equilibrio con el Universo. Actualmente dirige el Rincón del Silencio (escuela de meditación), única institución en el país donde se practica la forma del Tai-Chi-Zen del Maestro Peter Yang.
Profesor Pablo García Ameijenda
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